Introducción al blog del Lusterianismo, la religión del Agua.
A lo largo de nuestras vidas en este planeta, el Agua ha tenido la mayor aceptación del ser humano.
El Agua le ha permitido controlar la agricultura, y con ella, la ganadería.
El Agua ha permitido el florecimiento de grandes Imperios, no solo por tierra sino por mar.
Pero el Agua también ha arrasado sociedades enteras: la mayor hecatombe de algunas religiones ahogadas vienen de un cataclismo hídrico.
Los maremotos se suceden por todo el globo, cada vez hay más y nadie se pregunta por qué.
La mayor masa del planeta, que cubre casi el 80% de él y lo llamamos Tierra, a pesar de que la necesitamos más que a nada. Pasa sin lo que te da la tierra un mes y podrás hacerlo. Pasa sin agua más de tres días.
No lo intentes.
Las religiones actuales están ciegas. Ahogadas.
Sienten el dolor en el pecho, la presión desde abajo y siguen mirando al cielo, sin darse cuenta de que han tenido el verdadero motivo de la vida ante sus ojos.
Incluso la ciencia nos da la razón: fue en el agua que se creó la vida misma, fue en las profundidades que el conocimiento de la vida fue insuflado en una primera célula.
Ya Tales de Mileto sabía de la importancia del agua: el agua dio forma al universo, fue el elemento primero, el comienzo de todo. Como hemos dicho, también de la vida misma: es el arché, y ese saber no puede permanecer más tiempo en el olvido.
Aun con todas las evidencias de que el Agua es dadora de vida y creadora de todo lo vivo que nos rodea, compuesto al fin y al cabo de agua, muchas personas ven al fuego, antítesis, como el elemento divino.
Si bien los cuatro elementos de la naturaleza son importantes para representar distintas versiones de nuestra realidad, es el Agua La que ordena todo y lo define en contraposición inferior a ella: no sabríamos de la tierra si el Agua no dejase que caminásemos por ella, el fuego no sabríamos que quema sin agua que nos enfríe cuando lo necesitamos, y el aire no existiría de no ser por la actuación directa o indirecta del Agua, pensadlo.
El Agua es el mayor misterio más cercano al ser humano y aun así nos empeñamos en infravalorarla, el ser humano la trata como un juguete roto, como una estrella del pasado. Quién sabe qué habrá allí abajo y, sin embargo, seguimos desechando miles de miles de kilos, miles de toneladas de basura mes a mes, matando todo lo vivo que el planeta nos ha dado, atacando a la matriz primigenia, al mar primordial del que todo surgió.
La fuerza, elegancia y suntuosidad, la pompa y boato de una ola jamás la tendrá una llama. El Agua da la vida y es capaz de quitarla, es fuerte, y puede romper pero siempre fluye, normalmente en una sola dirección a la vez.
El Agua le ha permitido controlar la agricultura, y con ella, la ganadería.
El Agua ha permitido el florecimiento de grandes Imperios, no solo por tierra sino por mar.
Pero el Agua también ha arrasado sociedades enteras: la mayor hecatombe de algunas religiones ahogadas vienen de un cataclismo hídrico.
Los maremotos se suceden por todo el globo, cada vez hay más y nadie se pregunta por qué.
La mayor masa del planeta, que cubre casi el 80% de él y lo llamamos Tierra, a pesar de que la necesitamos más que a nada. Pasa sin lo que te da la tierra un mes y podrás hacerlo. Pasa sin agua más de tres días.
No lo intentes.
Las religiones actuales están ciegas. Ahogadas.
Sienten el dolor en el pecho, la presión desde abajo y siguen mirando al cielo, sin darse cuenta de que han tenido el verdadero motivo de la vida ante sus ojos.
Incluso la ciencia nos da la razón: fue en el agua que se creó la vida misma, fue en las profundidades que el conocimiento de la vida fue insuflado en una primera célula.
Ya Tales de Mileto sabía de la importancia del agua: el agua dio forma al universo, fue el elemento primero, el comienzo de todo. Como hemos dicho, también de la vida misma: es el arché, y ese saber no puede permanecer más tiempo en el olvido.
Aun con todas las evidencias de que el Agua es dadora de vida y creadora de todo lo vivo que nos rodea, compuesto al fin y al cabo de agua, muchas personas ven al fuego, antítesis, como el elemento divino.
Si bien los cuatro elementos de la naturaleza son importantes para representar distintas versiones de nuestra realidad, es el Agua La que ordena todo y lo define en contraposición inferior a ella: no sabríamos de la tierra si el Agua no dejase que caminásemos por ella, el fuego no sabríamos que quema sin agua que nos enfríe cuando lo necesitamos, y el aire no existiría de no ser por la actuación directa o indirecta del Agua, pensadlo.
El Agua es el mayor misterio más cercano al ser humano y aun así nos empeñamos en infravalorarla, el ser humano la trata como un juguete roto, como una estrella del pasado. Quién sabe qué habrá allí abajo y, sin embargo, seguimos desechando miles de miles de kilos, miles de toneladas de basura mes a mes, matando todo lo vivo que el planeta nos ha dado, atacando a la matriz primigenia, al mar primordial del que todo surgió.
La fuerza, elegancia y suntuosidad, la pompa y boato de una ola jamás la tendrá una llama. El Agua da la vida y es capaz de quitarla, es fuerte, y puede romper pero siempre fluye, normalmente en una sola dirección a la vez.
Por todo esto y por mucho más (me iré explayando con el tiempo en este blog o si viene alguien sediento de respuestas, pues estaré encantado de responderle) es que pido tu ayuda para difundir el mensaje: el Agua ya se defiende. El Agua ya tiene a quien acudir para tener voz, y somos nosotros. Yo, como GM (Gran Maestre) del Lusterianismo, y tú, como hermano que al fin ha despertado. El Agua primordial, de la que todo y todos venimos, debe ser protegida y salvaguardada, y para ello debemos conocerla antes, así es que pido a todo el que lea esto que colabore. Y si no sabe cómo para eso estoy yo aquí, encantado de poder difundir el conocimiento del elemento frío y húmedo, del que dio origen y forma al mundo en que vivimos y que nadie parece valorar.

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